viernes, 28 de junio de 2013

UN UNIVERSO INFINITO. UNA INFINIDAD DE UNIVERSOS.

Hoy es 17 de junio y estoy en el metro porque hoy es el día que vuelvo a casa de mis padres después de una semana estudiando. Se me hace curioso el cambio de ritmo de vida que me supone volver a casa. Como un mundo construido por mis propias manos se cambia por uno construido por ellos dos juntos. Y eso me lleva a plantearme la idea de observar.
La gente que ahora mismo me rodea de diferentes sexos y razas son un mundo. Un mundo construido por su propio esfuerzo. Los mundos se relacionan entre sí, amistad, amor, son puentes entre estos mundos. Ya que al odio le antecede el amor e igual con la enemistad y amistad, no puede haber un contra sin un positivo anterior.
Un hombre con cachaba que muestra en sus ojos vidriosos un alma cansada pero llena de experiencia. Un cuerpo tan débil para una mente tan poderosa. Un niño pequeño aferrado al brazo de su padre, como si un guardián fuera.  Su mirada ingenua analiza cada movimiento y recoveco del vagón, mostrando un gesto de interrogante propio de los niños de corta edad. Una mujer engalanada, con colores llamativos, desliza con su ajada voz en el cargado ambiente subterráneo, aduladoras palabras sobre un cuadro nuevo en el museo. Mientras observa a una mujer joven vestida de forma desaliñada. Con prendas aconjuntadas, que grita mientras habla por teléfono y aprieta la mandíbula. Una pareja, una niña, una familia, un hombre solitario, etc.
Todo esto me lleva a pensar que todas estas personas tienen su mundo, relacionado con terceros. Pero por el mero hecho de estar ahora mismo en el metro están relacionadas. Por el mero hecho de estar ahora mismo en el metro , están relacionadas con mi mundo.

Mi mundo completo y vacio con ellas y sin ellas.